Miguel Ángel Santos Guerra
Simposio LEI
Había
una vez una manzana que siempre había querido ser una estrella. Nunca quiso ser
una manzana. Se pasaba los días pensando, ilusionada, cómo sería una vida
brillando desde el cielo. Cada mañana, sus compañeras manzanas la invitaban a
unirse a sus charlas y conversaciones divertidas, pero la manzana, nunca quería
participar, sólo deseaba ser una estrella.
Cuando
soplaba el viento, la manzana le preguntaba si las estrellas se movían y el
viento le contestaba: “viajan a grandes velocidades, se desplazan por todo el
firmamento” y ella, muy triste, decía: “¿por qué tengo que estar quieta siempre
en el árbol?”.
Cuando
los pájaros, por el día se posaban en el manzano, la manzana, que soñaba con
ser una estrella, les preguntaba si quitaban las estrellas por el día y las
colocaban por la noche porque ella no las veía. Los pájaros decían: “NO, están también
de día, pero la luz del sol es más fuerte y por eso no las vemos”.
Con
cada cosa nueva que aprendía sobre las estrellas, tenía más deseo de convertirse
en una de ellas.
Paso
la primavera, y no era feliz. Llegó el verano y, un día, una familia se acercó
al manzano y se sentó bajo su sombra. El padre zarandeó un poco el árbol para conseguir
alguna manzana, cayeron varias al suelo y, entre ellas, la triste manzana que
quería ser estrella.
La
hija, muy contenta, la cogió, la olió y preguntó a su mamá si la podía comer: “¿la
puedo partir?”. La niña que no sabía muy bien como cortar la manzana la tumbo
sobre el plato cogiéndola del rabito hacia un lado y la partió en dos. Cuando
separó los dos trozos se quedó asombrada al ver en el corazón de la manzana una
estrella de seis puntas.
“¡Mirad,
mirad! AQUÍ HAY UNA ESTRELLA”
MORALEJA:
La estrella había vivido toda la vida triste sin darse cuenta que dentro de sí
misma tenía una hermosa estrella. No tenía que buscar lejos de sí; no se daba
cuenta de que ella ya era especial y valiosa en su propia forma
Docentes,
nuestra tarea es enseñar a nuestros jóvenes que esa estrella de la felicidad
que a veces buscan tan lejos, en el poder, en el dinero, en la fama… si buscan bien,
la pueden encontrar en su interior, en el fondo de su corazón.










































